Villacampa Kennel | Blog del Bearded Collie
Por Juan Pablo Vilar el 16/05/2008 a las 10:05:41

Esto no se hace pero... yo lo hago igual porque creo que es una info interesantísima. No se hace porque estoy copiando y pegando información que escribió otra persona. Y lo hago en un blog que entendemos de la raza y especialmente de experiencias personales. De todas formas ahi va para todos mis " leyentes" .
El artículo lo escribió el Sr. Sergio Grodsinsky y yo lo tomo de otra web que se llama www.canamigo.com.ar (de nuestra propiedad por cierto). Gracias Sergio por tanta generosidad con nosotros !!

Comunicación entre Perros y Hombres

Un lugar común, cuando alguien elogia la inteligencia de un perro, es que "sólo le falta hablar". El cliché, poco inteligente, observa que "salvo el verbo... tiene todo lo demás". Y sobre este "demás", empero reside el lenguaje y la comunicación canina: La falta, la brutalidad tal vez sea nuestra.

El hombre mismo, al comunicarse, utiliza otros elementos -no verbales- que condicionan y dan pautas de significación fundamentales para entender el discurso. Las frases también se comprenden por las pausas intervocablos, por los silencios, por las acentuaciones. El tono, los gestos faciales o de las manos, la mirada, el mayor o menor diámetro de las pupilas, los movimientos del cuerpo (la postura, los ritmos encadenados, el caminar o el súbito estirarse), son tan o más expresivos que las palabras y, algunas veces, denuncian la mentira del veraz orador.

El hombre tiene tendencia a usar modos de relación cada vez más sutiles. En el vínculo social las manifestaciones de dominio no se rigen con un lenguaje claro y "de definición entera"1. Quien domina legalmente utiliza sutilezas idiomáticas, ralentados, pausas y gestos propiciantes del rasgo jerárquico a conservar, "el mensaje consiste aquí en la recordación del 'imperio' y de la escala jerárquica del 'mensajero' del dominio"2. El mostrarse corporalmente neutral y dar a conocer las argumentaciones con demasiada claridad implicaría una confesión de autoritarismo. Funciona entre hombres. Con el perro, este lenguaje de sutilezas, de códigos producto de convenciones y sobreentendidos, de "mensajes dentro del mensaje", conduce al total fracaso.

Entre los hombre, además de la eufemística, señas y estilos apoyan a la palabra y ésta a la intención. Con los perros ocurre al revés: el tono y la modalidad reafirman las señales; las manifestaciones morfológicas son el argumento a entender, y el vocablo y su decir sólo acentúan la expresión corporal donde el mensaje se imprime.

Para un perro, el acto -reforzado o no a través de la palabra- puede conducir a situaciones y resoluciones jerárquicas, al dominio, a la obediencia, al entendimiento. Son las señales no verbales emitidas por el hombre, por el amo o el instructor, lo que hace comprensible la comunicación o, a la inversa, lo que confunde e impide al perro responder correctamente a una orden. Las palabras, incluso, podrían añadir "malos entendidos".

Las voces humanas son -para el perro- sólo signos sonoros que, acaso, asocia con una situación o una conducta a adoptar. Es la correspondencia del mensaje audible y el no verbal, simultáneos, lo que asegura la eficacia de la información transmitida por el hombre.

La excelencia del mando

El impartir una orden empleando un tono y una postura corporal poco firme ante cualquier situación de conflicto con el perro, lo más probable es que consiga su desobediencia, y más aún, que el animal desafíe al hombre -gruñendo o mostrando los dientes- a fin de situarse en la jerarquía cuestionada. Clásico ejemplo ocurre al ordenársele que abandone el sillón favorito (tan favorito como lo es para su amo, no casualmente).

A menudo el desconocimiento lleva al amo a transmitir informaciones incoherentes o en la única forma en que no debía. El desgañitarse llamando a su perro, y sobre todo al que acostumbra a escapar, obtiene el efecto contrario: el huidizo se aleja cada vez más, y no habrá nombre ni apodo que sirva.

...Y, si el perro tarda en volver, en acudir al llamado, el amo se impacienta, se crispa y su rostro señala ya el castigo que espera al animal cuando regrese. Ahí está una de las razones -quizá la más importante en ese momento- para mantener la distancia, alejarse o esconderse. El perro ha entendido, sin embargo, ¡y cómo!; recibió las mínimas señales corpóreas, reforzadas por los decibeles y, al comprender la información -no hay dudas-, escapa lo más lejos posible. Lo correcto hubiera sido... convertirse en algo más atrayente que el entorno "tentador"; entorno lo suficiente interesante como para desobedecer y arriesgar un castigo. Sé de una persona que, cansada de llamar inútilmente y correr tras su "gracioso" siberian husky, se hizo la muerta; en el acto el perro se detuvo, intrigado, aproximándose y acabó la persecución infructuosa.

Sin llegar a invenciones tan humillantes y necrofilicas, aquella mujer estaba en lo correcto: logró comunicarse y obtuvo lo deseado.

Además de estos canales existen adaptaciones traductivas entre las especies, un idioma gestual ideado a partir de la convivencia. Verbigracia: en los perros que viven en muy estrecha comunidad con el hombre, se nota cómo presentan las almohadillas de sus patas para obtener comida o alimento. Equivalente en el hombre a estirar el brazo con la palma hacia arriba (humano gesto universal demandante). Igualmente, el hombre aprende que agachándose y golpeando con sus manos en ambas pantorrillas (como los canes descienden su tronco) es una invitación al juego; invitación irresistible en idioma perruno.

Y el juego, siempre, como la alegría, es una de las claves del mando.

Otras formas, las formas del decir

Los olores, aún entre nosotros, son comunicativos. Determinado olor nos alerta (sustancias corrosivas, podridas -de peligrosa ingestión-, el humo de un posible incendio, presencia de roedores o animales agresivos), y otros nos proporcionan placer, tal los perfumes, los "efluvios evanescentes" de unas parrillas, la tierra en verano luego de la lluvia.

A nivel olfativo sabemos que el hombre emite feromonas captables por los perros. Las sociedades caninas respetan y se rigen según esos olores: signos jerárquicos, de edad, de sexo, de predisposición amorosa, de temor, de valentía, de pugna. Habría que estudiar si las comunicaciones mediante feromonas y otros olores pueden permitir un entendimiento -susceptible de ser manejado- entre perros y hombres, como sucede en la jauría y constituye uno de los idiomas intercaninos.

Debería aprovecharse también que hombres y perros tienden, naturalmente, a modificar la organización de sus distintas posturas para, así, aproximarlas -en formas y funciones- a la especie con la cual conviven. Y aquí nos referimos a la posible comunicación electromagnética por verticalidad y horizontalidad de columnas vertebrales (tema que merece tratarse en artículo propio), pues resulta sugestiva la actitud del perro en uno de los momentos de mayor comunicación, el saludo al encontrarse con el amo, donde salta e intenta mantenerse vertical, a la manera humana, signo de afirmación del Yo según algunos ethólogos.

Bibl.: 1) Michel Foucalt, Ensayos sobre las frases de dominio, 1971; 2) Marshall Mc Luhan, El lenguaje como mensaje, 1967.


Por Viviana Filardi el 22/04/2008 a las 08:04:39

...parece que fue ayer...

Dice la canción ..."el tiempo pasa y nos vamos poniendo viejos"...

YO me voy poniendo vieja... que me emociono con estas imágenes y con los recuerdos de uno de los primeros cachorros con los que me encariñe como si fueran hijos.
A veces en las camadas, pero no en todas, aparecen estas cositas de las que me enamoro perdidamente...así como se enamoran las personas, sin lógica alguna y sin razón de ser.
Y sin ningún tipo de mirada "de criador" eh? Puede tener tres patas jajaja ...me da lo mismo. Es empatía, simple y clara. (Uyyy, espero que nadie se ofenda) Con Avellano, y aclaro que ya desde que le puse el nombre, me pasó eso...amor. Además le puse ese nombre, y para mi alegría, sus dueños ,despues de escuchar atentamente mis derilios del porqué Avellano, le dejaron el mismo nombre.

Bueno lo cuento...si se aburren cambian de página:

AVELLANO es el protagonista-heroe de un libro, con una historia maravillosa y fantástica, que se llama " La Colina de Watership" de Richard Adams. En donde el autor da vida a un grupo de conejos, de tal forma que uno termina creyendo que estos personajes son realmente humanos.


Decia que me emociono fácil, pero no es solo mi culpa...la dueña de Avellano , Roxana, tiene una especial calidez para relatarme por mail la vida de su familia y su perro, que hace que yo no pueda evitar sentir nostalgia por ese perrito. Era tannnn divertido y disparatado!!

Y ella me cuenta: "Nuestro Avellano bien inquieto, como siempre desesperado por sus destrezas al aire libre y meterse al agua, perdoname él no luce siempre como de exposición si vamos al mar vuelve hecho un desastre, si lo llevo a una linda y prolija plaza seguro que en el único charco que hay alli se mete y se tira a descansar. te juro que al aire libre corre salta ladra y juega hasta cansarse nunca menos, y cuando esta en casa ....se las banca como un duque."

Pero tenemos un compromiso de visita a Viedma ...ya vamos a ir por alli...


JAJAJA...Avellano y Joaquin chiquititos...¿crecieron los dos, no?


Por Viviana Filardi el 01/03/2008 a las 09:03:17

Yo se que todos los que tienen beardies dirán...pero síiiii si todos lo hacen....jejeje...claro que sí, pero y los que no tienen uno aún?
Esas personas no saben a que atenerse, no saben más que lo que el criador les dice que los beardies hacen o cómo son en realidad.
¿Que espero de mi cachorro? Se pregunta el nuevo dueño.
¿Cómo se comportará? ¿Me hará caso? ¿Entiende lo que le trato de enseñar? ¿Entiende todo en realidad como Ud. me dice?
Sí entiende y sí aprende rápido... TODO....
A ser "BON VIVANT" TAMBIÉN !!!

Y si no me creen mirén:


Este es mi "macho" ZIPO. Yo aseguro que es un padrillo de primera...aunque Ud. no lo crea....


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